“La Iglesia os necesita como faros que iluminan el camino de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo” (VDQ)
Hermoso regalo de Dios: Llamadas a ser centinelas de la aurora que anuncian la salida del sol (VDQ 6)
Hermosa misión trenzada de luces y también de sombras, de grandeza y debilidad, y sobre todo de búsqueda en amor mantenido y anhelado: “faros para los cercanos y sobre todo para los lejanos” (VDQ 6)
Somos “Vida” en la Iglesia y con la Iglesia; “centradas en el Señor como primer y único amor” (Os 2, 21-25).
Qué bellas las palabras del Papa Francisco: “Con esta Constitución Apostólica deseo reiterar mi aprecio personal, junto con el reconocimiento agradecido de toda la Iglesia, por la singular forma de séquela Christi que viven las monjas de vida contemplativa, don inestimable e irrenunciable que el Espíritu sigue suscitando en la Iglesia”. (VDQ 8)
En este contexto histórico y eclesial, después de un lento proceso de diálogo y reflexión con las comunidades contemplativas del mundo entero y tras un tiempo de elaboración se publicó la Constitución Apostólica “Vultum Dei Quaerere” el 29 de junio de 2016.
Todas nosotras, contemplativas, recibimos este Documento con expectación y gratitud. Y comenzamos a trabajarlo en nuestras comunidades.
En enero pasado recibimos la gozosa noticia de la programación de un encuentro en torno a María, la Virgen de Aránzazu, para profundizar este Documento. Y nada menos que con la compañía de nuestro hermano, P. José Rodríguez Carballo.
Momento gozoso de reflexión y celebración que hemos vivido los días 9-11 de mayo. Y comienzo por el final, agradeciendo.
Gracias P. José por tu mirada abierta, por tu corazón de hermano, por la hondura de tu amor, por tus palabras tan ricas y llenas de luz.
Así comenzamos, con una pregunta: ¿Qué espera la iglesia de la vida Contemplativa?, y la respuesta expresada en tres juegos de palabras:
- Memoria-Profecía- No “arqueología”
- Evangelio-Pasión. “Pocos, sí; viejos, sí; resignados, no”
- Esperanza-Alegría, no como posibilidad sino como responsabilidad.
- El título recoge lo que define a la vida contemplativa: buscar el rostro de Dios
- La Llamada: Luz y sal; fermento y levadura; expertas en la escucha y en la hospitalidad. Somos oración-intercesión, ofrenda y misión.
- Dos tentaciones: el “encorvamiento”, viviendo prisioneras de nuestro problemas y la lucha por la simple subsistencia.
- Elementos Esenciales: Formación integral, personalizada, en proceso. “Formar corazones tiernos”; Servicio de autoridad; formación de formadoras; Discernimiento vocacional; criterios formativos; clausura, medios de comunicación…